Fundamentación metodológica del modelo TdP
Fundamentación metodológica del modelo TdP
"Todo método nace de una pregunta y se sostiene en una ética. Preguntarse cómo sanar al ser humano sin comprender qué es ser humano es la raíz del error moderno." — Esteban Noguer Gelmá
La Terapia de la Persona (TdP) es un modelo neurofenomenológico integrador: combina la observación científica con la comprensión fenomenológica. Su objetivo no es solo curar síntomas, sino restituir la coherencia interior del sujeto, entendida como la armonía entre sus tres planos constitutivos: biológico, emocional y existencial. Metodológicamente, la TdP se sitúa en el paradigma mixto (mixed methods), tal como lo definen Creswell y Plano Clark (2017): integra datos cuantitativos (medidas neuropsicológicas y psicométricas) y cualitativos (entrevistas fenomenológicas, análisis narrativo).
Coherencia integradora
Cada dato clínico se interpreta dentro de una matriz unitaria de sentido. No se estudia un síntoma aislado, sino la estructura de coherencia que lo sostiene (Siegel, 2012).
Triangulación epistemológica
Todo fenómeno terapéutico se valida desde tres planos: subjetivo (vivencia), objetivo (medición) e interrelacional (vínculo terapéutico).
Correspondencia empírica La TdP reconoce que las experiencias subjetivas tienen correlatos neurobiológicos identificables, representables como circuitos funcionales de cambio.