El método como estructura viva
El método como estructura viva
La Terapia de la Persona (TdP) no es un protocolo cerrado ni una técnica repetible, sino una estructura dinámica de encuentro entre conciencia y sentido. Cada sesión se organiza siguiendo un movimiento de expansión y retorno: del síntoma al símbolo, del símbolo al cuerpo, del cuerpo al sentido. En este modelo, el terapeuta y el paciente participan de un mismo proceso fenomenológico: 1. Aparición del fenómeno — la emoción o el conflicto emerge 2. Presencia ante el fenómeno — ambos lo contemplan sin juicio 3. Síntesis del fenómeno — la conciencia lo integra como parte de su biografía
Estos tres pasos conforman el trípode estructural de la TdP: presencia – comprensión – integración.